El contenido viene a ser ese conjunto de conocimientos conceptuales, procedimentales o actitudinales, habilidades, capacidades, destrezas, actitudes y valores que deben aprender los estudiantes y que los docentes debemos estimular.
Para ello debemos ir de nuevo a nuestro contexto y mirar la malla curricular, pues los cursos no se presentan de manera aislada. Damos una mirada detenida al sílabo, ubicamos la competencia, la capacidad, los valores y ya casi estamos. ¿Qué nos falta? El cómo, y para ello no debo olvidar los estilos de aprendizaje, pues nos enfocamos en el estudiante. Ojito, ojito con esto:
Ya casi acabamos. Manzana al 75%. Como enfatiza la Dirección Académica de Pregrado de la Universidad de La Frontera, "toda clase bien planificada debe seguir un orden claro, que permita tanto al profesor,
como a los alumnos visualizar el propósito que se quiere lograr a través de ella. Esto no
significa rigidizar la clase, sino ser flexible y oportuno para adaptarse a las necesidades
que van surgiendo de los estudiantes y a rediseñar si es necesario, las actividades
(individuales o grupales) que se desarrollan. Permitiendo un uso eficiente del tiempo,
del espacio y de los recursos"
Las etapas o fases que debiera tener una clase bien estructurada son: Inicio, desarrollo
y cierre.
No olvides que al planificar tus clases, debes considerar los materiales, los recursos, entre los que cuenta la pizarra, plumones, papelógrafos, presentaciones de PowerPoint, lecturas, videos y todo cuanto puedas imaginar para reforzar tus actividades.
Paso siguiente. Corresponde ahora hablar de la evaluación
